Todo comienza el pasado lunes 13 de enero, y aunque sí que es cierto que entre Dani y yo ya llevábamos tiempo proponiendo esto por una cosa o por otra no se pudo realizar.
Hasta el 1 de enero de este año, felicitándole y deseándole un buen año a lo que me respondió “A ver si este año vienes y hacemos un partido” y así fue como empecé a mirar fechas, rivales e intentar gestionar todo y se lo comenté a él.
En principio, muy difícil.
Rivales de muy alto nivel y que seguramente pusieran alguna que otra traba para conseguir la acreditación (No le fue nada difícil para Dani conseguirla)
Remontemonos al día 13, yo ya casi daba por “perdida” la oportunidad.
Habría que esperar un poco más para conocernos y hacer un partido juntos, pero todo cambió cuando me dijo que le pasara mis datos lo antes posible que el club había accedido a conceder la acreditación.

Tardé poco en reservar el viaje, en poco más de 1h tenía los billetes y el hotel reservado.
Ya solo faltaba que los días fueran descontando.
El viaje
Finalmente llegó el día del viaje.
Sábado, todo listo, baterías cargadas, todo listo en la mochila. Ya solo quedaba 1h30 de coche hasta el aeropuerto, otra 1h30 de avión hasta Barcelona y 3h de autobús hasta Andorra (luego tocaría hacer todo esto a la inversa).
Llegada a Andorra y primer revés del viaje.
Andorra no entraba dentro del Roaming y me dejaba “prácticamente” incomunicado. Bendito Wi-Fi del hotel.
No os voy a engañar, apenas pude dormir esa noche, por la mañana un paseo para hacer tiempo hasta el partido.
15:00h, llego al hotel, me dispongo a prepararme para el partido.
Tarjetas descargadas, todo listo. Ropa del SMC y a enfilar hacia el pabellón.
Llegué a la puerta donde le había dicho a Dani que iba a estar (recordad que estaba incomunicado fuera del hotel) De repente oigo un pito y un “sube” nada más subir al coche me recibe con una sonrisa de oreja a oreja y un “encantado de conocerte” y recogemos la acreditación.
Todo iba a empezar.

El partido

Al principio tenía muchos nervios, no sabía qué hacer o a dónde mirar.
Ahí estaba yo sentado en una silla frente a los jugadores del Real Madrid a los que tan bien conocía.
Sabía bien cuáles eran sus tendencias ofensivas.
Sabía cómo se movían, pero aún así seguían imponiendo mucho respeto. Pero qué cojones, llevaba mucho tiempo esperando ese momento y tenía casi 20 años de experiencia jugando para adelantarme a las jugadas.
Los nervios se calmaron. Las fotos empezaron a salir y ya empecé a moverme por el campo. No te voy a negar, para mí fue una experiencia increíble.


Poder tener a Dani al lado para consultar dudas o para que me ayudara con algo a pesar del volumen de trabajo que tenía que entregar, pero él siempre estaba ahí para ayudar o dar ese consejo que necesitas en ese preciso momento.

El partido había terminado, ya no podía hacer nada.
La experiencia se acababa, las fotos que hubiera podido sacar estaban ya guardadas, pero él seguía trabajando. Había fotos que entregar y unos plazos que cumplir, y mientras él trabajaba yo observaba con mucha atención todo lo que hacía: como editaba. Como cambiaba de programas. Cómo entregaba…

Después del partido fuimos a cenar, el viaje se iba acercando a su fin, pero aún así aproveché para preguntarle todas las dudas que tenía mientras cenábamos.
Sin duda intentaré repetir la experiencia.
#DOEPIC
PD: Agradecer tanto al Sport Media Club por acceder a este relato, como a Dani Catalán por gestionarlo todo con el club y al propio Morabanc Andorra, si ellos no apostaran por ayudar a los futuros fotógrafos profesionales, esto no habría sido posible.
Gracias por confiar en mí y por arroparme en todo momento, a pesar de estar lejos me hicieron sentir como en casa.
