Cubrir O’Marisquiño no es llegar con una cámara y disparar lo que pasa. Es coordinar a un equipo de fotógrafos y filmmakers durante 2 km de festival, repartir ángulos, cumplir un briefing exigente y aun así encontrar el espacio para hacer la imagen que nadie más va a hacer. En esta sesión de Sala del Valor del Sport Media Club, Ángel Zorraquino reunió a cuatro profesionales del equipo oficial del festival: Iván Malvido y Josito Gómez como fotógrafos, Rubén Otero y Edu Pelach como filmmakers. Cuatro formas de trabajar, un mismo evento.

O’Marisquiño tiene 2 km de extensión. Del FMX al 3×3 de básquet hay un festival entero en medio. La logística ya es exigente con un solo profesional; cuando el equipo crece, la coordinación es lo que separa las coberturas que funcionan de las que se pisan entre sí.
La regla no escrita es simple: cuando hay dos filmmakers en la misma disciplina, uno hace el plano cerrado del truco y el otro hace el contexto. Nadie repite el mismo ángulo. Y el briefing de jefatura —en este caso, Ángel Zorraquino— marca lo que es obligatorio antes de que alguien busque lo creativo.
Cada miembro del equipo lleva lo que necesita para el deporte que le toca ese día. Iván Malvido trabaja con Canon R6 y un 10mm fijo que es capaz de poner debajo de un breaker mientras hace molinetes. Rubén Otero monta el gimbal y lleva además patines en línea propios, para poder generar movimiento alrededor del sujeto sin que se note.
Josito Gómez fue al descenso con dos cuerpos Sony, 70-200, 24-70, 16-35, una cámara remota en palo de 4 metros, filtros y bridas. Demasiado, reconoce él. Pero lo usó todo.
Cada disciplina tiene su trampa. El FMX tiene los pinos de fondo: el rider queda empastado contra los árboles y es muy difícil ser creativo con eso. El básquet 3×3 es el más impredecible: si no conoces el deporte, no puedes anticiparte, y en vídeo el cuadre sale mal sistemáticamente.
El descenso urbano —del castillo al puerto, más de 1 km— no es difícil de fotografiar, dice Josito. Lo difícil es la logística: estar en el punto correcto en el momento correcto cuando el recorrido completo tarda tres minutos en recorrerse y tú vas a pie.
O’Marisquiño incluye skate y BMX adaptado. Atletas con prótesis, sin visión, sin una pierna. Rubén Otero eligió como uno de sus clips favoritos a un atleta de BMX adaptado que se estampó contra el suelo al perder el equilibrio —sin la pierna de apoyo— y volvió a intentar el truco exactamente igual.
El clip no está grabado con gimbal ni con la mejor exposición. Está grabado a mano en movimiento. Pero la historia lo justifica. Iván Malvido resume la sensación del skate adaptado con atletas ciegos de una manera que detiene la conversación en seco.
Josito llega con el 80% de sus imágenes pensadas. Iván llega con una lista larga y hace dos cosas de ella. Rubén y Edu fluyen según lo que ven.
Los cuatro coinciden en un punto: primero el check de obligatorios, después la libertad. El atardecer con las Islas Cíes de fondo está en el briefing oficial desde el primer año —no es un capricho, es parte de la identidad visual del festival. Una vez que eso está cubierto, cada uno busca su espacio.
El plano favorito de Rubén de esa edición lo hizo mientras esperaba sin trabajo asignado: vio a dos personas gritando el nombre de una atleta y se metió entre ellas con el gimbal.
Hay un bloque de la sesión que va directo al fondo de lo que significa cubrir deportes de acción como profesional. No es solo técnica. Es relación.
Iván Malvido lo contó con un ejemplo concreto: en un evento previo junto a Ángel Zorraquino, nadie tenía la foto de un truco clave. El rider ya se había cambiado. Gracias a que Iván lo conocía, lo llamaron, volvió a ponerse la ropa sudada y repitió el truco. La foto existe porque había un vínculo previo. Sin eso, la imagen no existe.
Conclusión
La cobertura oficial de un festival como O’Marisquiño no se improvisa. Se construye sobre un sistema de coordinación, un briefing claro, equipo adaptado a cada disciplina y —sobre todo— la capacidad de encontrar el margen creativo dentro de lo que te piden. Esta sesión de Sala del Valor del Sport Media Club es una de esas que conviene ver más de una vez. La primera para entender el sistema. La segunda para fijarte en los detalles que se cuelan entre las respuestas.
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