Entender qué es un gaffer y cómo funciona un equipo de iluminación profesional te cambia la forma de abordar cualquier trabajo audiovisual, también los deportivos.
Joan Sansó lleva años trabajando como técnico de iluminación en ficción y publicidad en España, y ha pasado por puestos desde eléctrico hasta best boy y gaffer en producciones que van del cortometraje a rodajes internacionales como Dune.

En esta sesión de la Sala del Valor de Sport Media Club, Joan desmonta uno a uno los roles del departamento eléctrico, explica cómo dialoga un gaffer con el director de fotografía y enseña el flujo real que hay detrás de una planta de luz.
El gaffer es el jefe del departamento de eléctricos, la mano derecha del director de fotografía en todo lo relacionado con la iluminación. Es quien interpreta la intención lumínica del director de foto y la traduce en decisiones concretas: qué aparato va en qué sitio, con qué accesorios, a qué potencia y con qué temperatura.
El término viene del inglés y se ha ido americanizando en España, pero el rol existe en cualquier producción, grande o pequeña. En un rodaje de 5 personas, la misma persona puede hacer de gaffer, best boy y eléctrico. En una superproducción hay gaffers separados por país, por unidad y hasta por tipo de luz.
Hay dos perfiles de director de fotografía. Unos vienen de cámara y dan libertad creativa al gaffer para montar el esquema lumínico. Otros vienen de luz y llegan con la idea definida; en ese caso, el gaffer ejecuta técnicamente esa visión y decide cómo colocar exactamente cada aparato. En ambos casos, el gaffer es el traductor entre la idea visual y el equipo que monta el set.
Conocer los roles te ayuda a entender cómo funciona un rodaje y a saber por dónde entrar tú si quieres meter cabeza en este oficio.
Meritorio. Es la persona que está aprendiendo. No tiene responsabilidades, está para ayudar y observar. Es la mejor puerta de entrada al sector.
Auxiliar. Ya tiene nociones básicas, pero sigue sin poder tomar decisiones por sí solo. Siempre acompaña a un eléctrico.
Eléctrico. Conoce a fondo todo el material del camión. Monta y ejecuta las órdenes que vienen del best boy y del gaffer.
Técnico de mesa. Controla todas las luces desde una mesa de control. Clásico de toda la vida.
Wireless. Figura nueva. Una persona con un iPad y antenas que controla niveles y aparatos de forma remota. Hace casi el mismo trabajo que el técnico de mesa, excepto efectos.
Best boy. La mano derecha del gaffer. Es el eléctrico más experimentado del equipo. Gestiona el día a día, el alquiler de material, los imprevistos logísticos y económicos, y dirige al equipo eléctrico sobre el set. Conoce la forma de rodar del gaffer y ejecuta sin que haga falta explicar.
Gaffer. Lidera el departamento. Habla directamente con el director de fotografía y transmite al best boy todo lo que hay que hacer.
No hay titulación oficial. Es un oficio que se aprende en rentals de iluminación, pegándote al material, preguntando y entrando en rodajes como meritorio.
El trabajo de un gaffer empieza mucho antes de que se encienda la primera luz. Joan describe el flujo completo con un cortometraje como ejemplo.
Primer paso: lectura del guion literario. Cada escena aparece numerada con su localización, momento del día, acción y diálogo. En esta fase solo puedes deducir el tono lumínico general (frío, cálido, épico, íntimo), pero todavía no sabes dónde van las luces porque no conoces la localización.
Segundo paso: guion técnico. La directora y la directora de fotografía descomponen cada escena en planos. La escena 3 se convierte en plano 3.1, 3.2, 3.3, 3.4. Aquí ya hay una descripción visual de lo que se va a ver.
Tercer paso: localización técnica o scouting. Todo el equipo va al sitio con un telémetro láser o un metro. Se replica cada plano con el móvil o cámara en el aspecto final. Se tumban en la cama si hace falta. Se usan herramientas como PhotoPills, Sun Seeker y Shadow Map para saber dónde va a estar el sol el día del rodaje. Aquí ya sabes dónde colocar cada luz.
Cuarto paso: documento compartido con la dire de foto. Joan trabaja con un documento donde cada escena tiene todas las preocupaciones, referencias y decisiones técnicas. Así el gaffer y el foquista tienen toda la información sin tener que llamar a la dirección cada cinco minutos.
Quinto paso: planta de luz. El esquema físico sobre la planta del set con cada aparato colocado, su porcentaje, su temperatura de color y sus accesorios. Para el equipo eléctrico es el mapa de montaje.
Una decisión clave que toma el gaffer en coordinación con la dirección de fotografía es cuánto confiar en el efecto práctico (luz real en el set) y cuánto dejar para VFX (software en postproducción).
Joan tiene clara su preferencia: efecto práctico natural siempre que se pueda, combinado con VFX. Basarse solo en ordenador da resultados artificiales y multiplica el tiempo y el presupuesto del equipo de VFX.
Un ejemplo concreto. En un cortometraje reciente había que recrear plancton luminoso en el agua. Solución: colocar luces LED bajo el agua para crear destellos reales. Después, VFX parte de una capa lumínica que ya está dentro de la escena y solo tiene que amplificarla. Resultado más creíble y menos horas de postproducción.
Luz práctica es toda la luz que se ve dentro de cuadro (bombillas, pantallas, tubos de neón de decorado, luciérnagas). En producciones grandes incluso hay una figura específica, el practical lighting, cuyo único trabajo es que todo lo que se ve en cámara funcione como quiere el director de fotografía.
La IA empieza a aparecer para los storyboards: permite al director generar referencias visuales rápidas del look general antes de rodar. Sirve como moodboard, no como esquema técnico definitivo.
Una de las preguntas clásicas de iluminación es qué hacer cuando tienes a dos personas con tonos de piel muy diferentes en el mismo plano. Expones para una, la otra se te va. Expones para la otra, la primera queda subexpuesta.
La aproximación de Joan parte de una regla: expón siempre para la piel más oscura. Si la iluminas correctamente, la piel clara va a quemarse si no haces nada. Ahí es donde entran las herramientas físicas.
Frame difusor. Una seda montada en un marco abierto por un lado, de modo que no se crea una sombra dura en el corte. Difumina la luz sobre una parte de la escena sin que se note la transición.
Banderas o screens. Materiales negros que no difuminan, solo quitan stops, es decir, intensidad. Te permiten usar la misma fuente y cortar la cantidad de luz que recibe uno de los dos sujetos.
Resultado: dos pieles correctamente expuestas con una única luz principal, modulando la intensidad sobre cada cara. Cuando no hay tiempo para montar todo esto, la salida rápida es luz plana y uniforme con ambas pieles en un punto medio, y luego los coloristas hacen máscaras en postproducción.
La misma lógica se aplica cuando quieres transmitir sensaciones. Una luz cenital cambia completamente respecto a una lateral o a una luz contrapicada desde abajo, que genera intriga o terror porque deforma la cara. Mover la fuente vale más que añadir mil aparatos.
En producciones internacionales el esquema es el mismo, pero escalado. En el rodaje de la nueva serie de Dune en la Costa Brava en noviembre de 2025, la estructura era esta.
Un director de fotografía principal que lleva la imagen global de toda la película. Un director de fotografía europeo que cubre los rodajes del continente. Gaffers separados por país: uno en Budapest y otro en España, coordinándose para que el material y las decisiones técnicas viajen con el rodaje.
Cuanto más grande es el proyecto, más específico es cada rol. Aparecen figuras como el practical lighting (un best boy dedicado a la luz que se ve en cámara) que en producciones pequeñas hace directamente el gaffer.
La enseñanza práctica para cualquiera que trabaje en audiovisual, incluido el deportivo: los mismos roles existen siempre, pero concentrados en menos personas. Si trabajas solo en un rodaje de industria grabando un robot, eres al mismo tiempo director de foto, gaffer y eléctrico. Identificar cada función te ayuda a no olvidar ninguna, aunque las hagas tú.
Conclusión
El gaffer no es una figura lejana del cine grande: es un modo de pensar la luz que puedes aplicar a tu trabajo, grabes lo que grabes. Entender los roles, estructurar la información antes de disparar y priorizar la luz práctica sobre la postproducción son decisiones que aumentan la calidad de cualquier proyecto deportivo, publicitario o documental. En Sport Media Club seguimos trayendo a profesionales como Joan para que traslades su método al terreno de juego y a tu próxima producción.
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