Llevas una semana dando vueltas. Preparando lo que te llevas, lo que dejas,. Calculando pesos, medidas, leyendo guías, y recomendaciones.
Empaquetando todo de la mejor manera posible para ese momento.
¿Materiales prohibidos? Sin problema, los llevas encima.
Por fin estás ahí.
Dos horas antes como marcan los cánones.
Dejas la primera, allí no te dicen nada. Puro trámite.
En el control te hacen desmontar toda la mochila que tanto te costó ordenar.
Y eso cuando no te hacen abrir hasta los objetivos por ambos lados, por si llevas algo dentro (si, me ha pasado).
Con resignación lo metes todo como puedes, intentando no hacer esperar demasiado a los que vienen detrás y que la cola siga creciendo.
Vas al último mostrador, y allí con los rumores de overbooking sobrevolándote, alguien decide que tu mochila se merece una etiqueta extra.
Ya te imaginas, en camara lenta, como tu bolsa, con todas tus pertenencias, con tus sueños, con tu trabajo, se va a ir a un agujero negro, donde un tipo sin ninguna consideracion lo va a hacer volar, le va tirar cosas encima, metiendole más peso del que puede resister y sin que nadie haga nada…
Te ves enfadado, luchando, gritando y…

Te despiertas.
Mañana vuelas, puede que sean los nervios por tu primera vez en este medio llevándote tu equipo, o puede que sea una pesadilla que se repite cada vez que te tienes que enfrentar al medio más seguro del mundo.
Lo sé, he estado ahí muchas veces y he cogido unos cuantos vuelos, y hoy quiero darte unos pequeños consejos sobre lo que puedes hacer, para que la pesadilla no te toque.
Empecemos por lo básico.
1. Baterías
No puedes llevar baterías, ni pilas en la maleta que va en bodega. Es una recomendación general, y que es probable que si vuelas a Mallorca no pase nada por que una batería se haya quedado allí.
Pero cuidado, cuando volvía de Australia, con escala en China, me abrieron la maleta, y me cambiaron una batería de la Nikon D70s por un papelito monísimo, con este argumento.

Este paso, que puede ser una de esas molestias, es un arma de doble filo. Lo puedes usar en el último paso si llega la ocasión, como tu propio argumento.
Recuerda, el litio puede explotar.
2. Mochila de cabina
Para casi todas las compañías, las medidas de la mochila de cabina son: 56 x 40 x 25 centímetros y hasta 10 kilos. Lo de los kilos es una gran mentira, porque si pagas el business te puedes llevar mochilas de 14kg.
Cuestión de pasta.
Si eres de los míos y tienes una F-stop, una Shimoda, o una Vanguard grande, de esas que se pasan las medidas de bodega, recuerda que tienes una ventaja que puedes usar. Normalmente estas mochilas (al igual que las de montaña) tienen una parte de metal, ya sea un arco o unas barras de metal en la mochila que hacen que el peso se gestione mejor, y le dan altura a la mochila.
Aunque en el campo eso te ayuda a llevar peso más cómodamente, como nos decia Lluis en su masterclass (enlace), lo normal es que con estas espalderas puestas, la mochila se pase de las medidas de las compañías. En mi caso, lo que hago siempre es llevarlas en la maleta de cabina, y aguantar el peso de la mochila como mejor se pueda.
Intento no ir demasiado cargado con la mochila de la cabina, pero reconozco que hay viajes en los que los 13-14 kg he alcanzado.
Mi recomendación es que en la cabina, lleves lo más caro, las baterías de todo, y al menos, aquello con lo que puedas trabajar (si viajas por trabajo). El equipo mínimo imprescindible.
Si tienes 2 cargadores de baterías, uno de ellos en cabina y el otro contigo. Al menos un cable de cada tipo que necesites en la mochila. Por supuesto, las cámaras, objetivos, y flashes que necesites. Y a veces, una muda contigo por si se pierde la maleta, que no ocupa tanto.
3. Facturar maletas
Aquí se dan dos situaciones típicas:
- que no te digan nada sobre la mochila
- que te hagan un pequeño interrogatorio. Del tipo, que llevas ahí, por que no lo mandas por bodega. A lo mejor en la entrada del avión te la mandan a bodega…
Si llevas alguien contigo, a veces es bueno dejarle tu mochila y que tu factura la maleta. Si no es posible, y te preguntan, con buena educación, con decir que es equipo fotografico suele pasar y no decirte nada más.
Siempre puedes tirar del comodín del litio.
4. Control de seguridad

Depende del aeropuerto, puedes odiar o puede ser un paseo de rosas.
Supuestamente en los aeropuertos españoles, ya no tienes que desmontar la mochila cuando llegues al control de seguridad. Simplemente con que todo se vea bien por el escaner y no haya cosas encima unas de otras, lo tendrías hecho.
Aun así, siempre saco de la mochila ordenador, y cosas que esten unas encima de otras.
Cuando no ven claramente los objetos, se ponen… curiosos.
Recuerdo que una vez en Alemania, en una escala de estas que tienes que salir de la zona de embarque y volver a entrar, me miraron, miraron el escáner, y volvieron a mirarme.
Me hicieron desmontar toda la mochila, incluso destapar uno a uno los objetivos por ambos lados (lo del polvo no importaba) y mirar por dentro. A lo mejor era un técnico de óptica frustrado y lo que estaba buscando era si tenía hongos en las lentes.
Para que el control sea más ágil, te recomiendo ir en zapatillas (la de veces que he visto a la gente quitarse botas de montaña y pasar descalzos) y no llevar cinturón de seguridad.
Lo del papelito de drogas que se supone que es aleatorio no me preocupa demasiado, pero no se cual es tu caso. Tenlo en cuenta.
Por cierto, no puedes pasar botes con más de 100ml de líquido por este control, tenlo en cuenta si llevas encima el neceser.
Este control suele ser puro trámite y salvo que te olvides de facturar alguna navaja (me paso con una leatherman de 90€ que acabó en la basura bolsillo de algún guardia) no te suelen decir demasiado.
5. Embarque
Cuando crees que ya lo tienes todo hecho y que no hay nada que te pueda pasar aparece el mensaje de megafonia hablando que por motivos de capacidad algunas de las maletas iran en bodega y eso cuando lo avisan.
Si cuando has llegado hasta aquí, llevas una maleta dura, tipo Pelican o Nanuk, tienes muchas papeletas de tener premio. Por eso recomiendo que lleves una mochila de tela, que normalmente te dejan subirlo sin problemas.
Últimamente, en todos los vuelos en los que he viajado, sobre todo en destinos cortos, las maletas de ruedas van a bodegas. Y las azafatas de por si, no tienen que saber si tu Pelican es especial o es el nuevo modelo de samsonite pero en feo.
Así que mochilas siempre.
Como dije antes, que parezca que no pesa 14 kg y que en realidad es liviana. Ya sabes lo que dicen, antes de ser hay que parecer.
Otro consejo es que seas listo.
Normalmente, cuando vas a pasar al avión y tienes que dar tu pasaporte o DNI y tu billete, la fila se divide en dos. Si estás atento verás que una de las azafatas es la que tiene las etiquetas de bajar a bodega y la otra la que no. ¿Por cual tienes que pasar?
Si se ha notado mucho, sentirás el aliento de la azafata que te mira con cara asesina desde el otro lado. Pero estás libre.

Otro truco, no esperes al final del embarque para ponerte en la final. Ni al principio, un rango medio, de los del principio pero que tengas unos cuantos delante para ir calculando donde acabas en la fila.
Si se complica el día y te dicen eso de mandarla bodega, muy educadamente te tocara explicarle que es lo que llevas dentro y aquí hay dos argumentos a esgrimir:
- llevo 25k en equipo, me aseguras y te haces responsable de que llegaran allí sanos y salvos? Con esta normalmente la gente no quiere problemas y se van a buscar a su siguiente víctima.
- Comodín del litio. Llevo litio como para reventar el avión en medio del vuelo, ¿nos arriesgamos? Va ser un viaje divertidísimo… Aquí puedes citar la normativa del litio en bodegas y la de los casos que por ir en bodega y la falta de presión en litio se hincha y… bueno…
Con esos dos argumentos, siempre me he librado de que mi equipo viaje en bodega. Si tienes otra fórmula mágica, déjala en comentarios que estaremos encantados de saberla.
Y si aun así tus argumentos no funcionan, la azafata quiere que tu equipo estalle en pedazos y ver arder el avión, recuerda que tienes desde la puerta de embarque a la puerta del avión, para hacer que desaparezca la etiqueta… Que no son de kevlar y que sois muchos como para acordarse de tu cara. (A no ser que la hayas liado demasiado en la puerta de embarque).
Una vez en uno de los aeropuertos de Londres me tocó bajar la maleta (si llevaba una Peli 1510) a bodega y no hubo manera de convencer a la azafata de turno. Al final, saque todas las lentes y cámaras, y entre mis bolsillos y los de los compañeros con los que iba pudimos salvar la situación.
No fue mi mejor vuelo pero al menos pude dormir abrazado a mi equipo.
Si soy de esos que después de pasar tanto estrés, cuando se monta en el avión, raro es el día que veo como despegamos.
Demasiadas emociones.
Después de todos estos trucos personales, basados en mi experiencia en los vuelos, me gustaría que nos dejaras en comentarios algunas de tus experiencias y trucos para volar más tranquilo.
